“Amar no es mirarse el uno al otro es mirar juntos en la misma dirección”

Antoine de Saint Exupery

viernes, 21 de octubre de 2011

STEVE DE MILAGRO !!!!!



La Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica (Saemb) relató en su momento las circunstancias del nacimiento de Barack Obama. Ahora quiere contar las circunstancias del nacimiento de otro estadounidense famoso. Es fácil y aleccionador.
Había una vez una sencilla joven estadounidense, blanca, cristiana y universitaria, que se enamoró de un inmigrante sirio, musulmán y adinerado; ambos estudiaban juntos. Corría 1954 y Joanne Carole Schieble, de clase media, quedó embarazada de Abdulfattah Jandali, su compañero de estudios, que provenía de una rica y poderosa familia de comerciantes.
Al igual que en el caso de Barack Obama, de madre cristiana y pobre, y de padre musulmán y rico, hubo problemas entre las dos familias acerca del futuro niño o niña. En esa época no había ecografía ni tomografía computarizada, ni resonancia magnética ni nada. Los obstetras auscultaban al bebé con el antiguo estetoscopio de madera de Laennec y con sus manos expertas realizaban la semiología, es decir, conocían –menos el sexo– la posición del bebé, el peso aproximado, si la presentación era cefálica, de nalgas, si había placenta previa, etc.
En EEUU, en esa época, había más respeto y amor por la vida naciente y el aborto era un delito. Este recién se legalizó, a través de un fallo de la Corte Suprema, el 22 de enero de 1973 (Wae vs Roe).
De todos modos, Joanne quiso que su hijo naciera y se trasladó para el parto a San Francisco, California, dando a luz a un robusto varón el 24 de febrero de 1955.
Joanne y Abdulfatth le dieron una oportunidad a ese hijo no deseado, no querido y no buscado, y que vino a problematizar a dos familias muy diferentes y a atrasar a ambos en sus estudios universitarios.
Lo dieron en adopción a un sencillo matrimonio, Paul y Clara Jobs Hagopian, de origen armenio. El papá era maquinista de trenes y la mamá ama de casa; tenían una hija biológica, Patty.
A esta altura del relato histórico, bien documentado, muchos ya sabrán quién era ese niño. Nada menos que Steve Paul Jobs, fallecido en Palo Alto, California, el 5 de octubre de 2011.
Si lo hubieran abortado no habría nacido el creador de Apple, iPhone, iPod, Macintosh, las tabletas iPad 1, iPad 2, Pixar ni hubiéramos disfrutado de filmes como Toy Story, Buscando a Nemo, etc.
La historia terminó bien para Steve, que salvó la vida, y para los novios, que luego se casaron y tuvieron una hija, la novelista Mona Simpson, a la que Steve conoció y amó fraternalmente.

* Dr. Luis Aldo Ravaioli Médico, presidente de la Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica (Saemb)

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